viernes, 10 de octubre de 2014

En tiempo de siembra, aprende; 
en tiempo de cosecha, enseña; 
en invierno, goza.
Conduce tu carro y tu arado sobre los huesos de
los muertos.
El camino del exceso conduce al palacio de la
sabiduría.
La Prudencia es una vieja solterona rica y fea
cortejada por la Incapacidad.
Aquel que desea pero no obra, engendra peste.
El gusano perdona al arado que lo corta.
Sumerge en el río a aquel que ama el agua.
El necio no ve el mismo árbol que ve el sabio.
Jamás se convertirá en estrella aquel cuyo rostro
no irradie luz.
La Eternidad está enamorada de las obras del
tiempo.


William Blake
 (Londres, Gran Bretaña, 28 de noviembre de 1757 – 12 de agosto de 1827, ibídem), 
"Matrimonio entre el Cielo y el Infierno".