viernes, 24 de abril de 2009


Las artistas Judith Marrero, Susana Garrido y Rosa Marrero asoman su obra en los próximos días en las paredes de la sala La Caldereta, en San Mateo. Las tres se conocieron, compartieron aulas, profesores, compañeros y ratos de cafetería en la facultad de Bellas Artes de La Laguna. Y, aunque el tiempo las distanció, un encuentro fortuito el pasado año, hizo nacer la idea de juntar sus quehaceres artísticos en una exposición con obra de cada una de ellas y con obra a tres manos. 

El tema, Los Silencios, surge de la común zona silenciosa en el trabajo de las tres. La búsqueda de silencio, el apartamiento de la vida cotidiana, la necesidad del contacto con la propia quietud, el mundo de los silenciados, se repetía de diferentes maneras en sus obras. Por razones que escapan a la razón, empezar a profundizar en el tema de los silencios las llevó a las tres por separado a adentrarse en el azul salado del mar, en sus sonidos envueltos en caracolas, en su capacidad de crear soledad y muerte, en su posibilidad de sostén para el vuelo y el juego.

Se caracteriza el resultado por la sencillez, la cercanía, la búsqueda de intimidad con el que mira. Formatos pequeños, técnicas manuales, artesanales, sin “truco” que nos distraigan del contenido en busca del “cómo”.      La imagen es directa, falta de pretensiones, no necesita parecer lo que no es ni parecer que dice lo que no dice. Sin trampa ni cartón estas tres artistas se muestran en sus piezas sin grandes maquillajes ni complicadas vestimentas teóricas. 

Lo más divertido, lo más sustancioso, lo que no cambiarían por nada: los ratos de trabajo compartido. Parte del trabajo expuesto está realizado entre las tres, compartiendo silencios a trozos y a trazos, dejándose inspirar cada una por los silencios de las otras dos, avanzando así por nuevos caminos inesperados, impensables para cada una por separado. El resultado es un maravilloso cuento que ninguna esperaba contar y que, sin embargo, movidas por los hilos invisibles que  las unían en esos ratos compartidos, brotó de todas como si de una sola se tratara. Páginas y escenas de un cuento que son todos los cuentos juntos que alguna vez soñaron sin saber. Ojalá conecten con sus propios y silenciosos sueños. 

En sala La Caldereta, en San Mateo, en estos días sólo se oye la propia nada.



3 comentarios:

maría jesús dijo...

que bonito! me gustaría poder verla.

Adijirja dijo...

Estupenda crítica!!! Felicidades!!!
Espero que os hayáis sentido a gusto con este proyecto... ;)

Rosa Marrero dijo...

sí, mucho.