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jueves, 19 de junio de 2014

La manera en que la noche se conoce con la luna,
sé eso conmigo.
Sé la rosa más cercana a la espina que soy.


Mevlana Rumi 
(Balj, Afganistán, 30 de septiembre de 1207 — 17 de diciembre de 1273, Konya, Turquía)

domingo, 9 de marzo de 2014

Sobre Arte y Belleza


El escritor y filósofo italiano Umberto Eco (1932) ha dicho:

 “Con la modernidad se empezó a relacionar la belleza con el arte. Para los griegos, la belleza era el sol, el mundo; el arte era hacer bien las cosas; no se diferenciaba el arte del trabajo artesanal. Para los modernos, el arte creaba la belleza. Cuando llegaron las vanguardias, llegó la disociación de esos términos: antes era posible enamorarse de una mujer pintada por Ingres porque era bella, pero, por el contrario, es difícil enamorarse de una mujer pintada por Picasso. Tras esa disociación, el sentimiento de belleza se ha escapado del círculo de la filosofía para pasar al mundo de la comunicación de masas. Todavía la mejor respuesta sobre la belleza es la de Kant: cualquier cosa que se contempla con placer con independencia de su interés material. Por ejemplo, se puede desear a Nicole Kidman sin tener nada que ver con su estética; sin embargo, no deseamos a la Gioconda. La belleza consiste en el placer de ver o escuchar cualquier cosa sin necesitar poseerla”.

domingo, 16 de febrero de 2014

Bajo el punto de vista del tener… el comprehensor de su verdadera naturaleza es infinitamente menos que el que cree crédulamente que tiene nacimiento… El comprehensor de su verdadera naturaleza sabe que él no tiene nacimiento… que el nacimiento no es de él… que nada de lo que el nacimiento trae es su propiedad… y que él tampoco es propiedad del nacimiento… Sabe que su ser… sabe que su verdadera naturaleza no se la debe al nacimiento… sabe que el nacimiento no le ha hecho ser lo que él es… sabe que el nacimiento no le ha hecho comenzar a ser lo que él es… Y sabe también que nada de cuanto el nacimiento trae es de él…
El comprehensor de su verdadera naturaleza es POBRE… el comprehensor de su verdadera naturaleza no tiene… el comprehensor de su verdadera naturaleza se comprende a sí mismo por sí mismo sólo… y sabiendo que él es y lo que él es… todo su anhelo está satisfecho… todo su deseo está colmado…

Ativarnashrammi, "Libro de la Proposición Sin Nacimiento", 1788.

martes, 31 de diciembre de 2013


Permanezca abierto y tranquilo, eso es todo; lo que busca está tan cerca de usted que no hay espacio para un camino.

Sri Nisargadatta Maharaj (Bombay, India, 17 de abril de 1897 - 8 de septiembre de 1981, ibd.)

domingo, 13 de octubre de 2013

Abû l-Faray al-Bastî dijo:

Tú, esclavo de tu cuerpo, ¡en cuántos esfuerzos te agotas!
Buscas hacer tu fortuna con algo destinado a la ruina.
Atiende a tu vida, ella es la que merece ser feliz:
gracias a la vida, y no al cuerpo, eres humano.


Iman al-Gazâlî (Ghazaleh, Irán, 1058 - Tus, Irán, 19 de diciembre de 1111)

jueves, 11 de abril de 2013

Nadie puede ser esclavo de su identidad: 
cuando surge una posibilidad de cambio, 
hay que cambiar.
 
Elliot Gould.

sábado, 30 de marzo de 2013

De cada cien personas



 De cada cien personas,
las que todo lo saben mejor: cincuenta y dos,
 
las inseguras de cada paso:
casi todo el resto,
 
las prontas a ayudar, siempre que no dure mucho:
hasta cuarenta y nueve,
 
las buenas siempre, porque no pueden ser de otra forma:
cuatro, o quizá cinco,
 
las dispuestas a admirar sin envidia:
dieciocho,
 
las que viven continuamente angustiadas por algo o por alguien:
setenta y siete,
 
las capaces de ser felices:
como mucho, veintitantas,
 
las inofensivas de una en una, pero salvajes en grupo:
más de la mitad seguro,
 
las crueles cuando las circunstancias obligan:
eso mejor no saberlo ni siquiera aproximadamente,
 
las sabias a posteriori:
no muchas más que las sabias a priori,
 
las que de la vida no quieren nada más que cosas:
cuarenta, aunque quisiera equivocarme,
 
las encorvadas, doloridas y sin linterna en lo oscuro:
ochenta y tres, tarde o temprano,
 
las dignas de compasión:
noventa y nueve,
 
las mortales:
cien de cien. Cifra que por ahora no sufre ningún cambio.

 
wislawaPOEMA DE WISLAWA SZYMBORSKA. NOBEL DE LITERATURA EN 1996

lunes, 27 de agosto de 2012

“Cada vez que observamos una injusticia y no actuamos, estamos entrenanado nuestro carácter para ser pasivos y eventualmente perderemos la habilidad para defendernos a nosotros mismos y a aquellos que amamos"

Julian  Assange

domingo, 17 de junio de 2012



“Señor, no soy ávido
sólo te pido 500 palabras.”
Prometo querer narrarlo todo y contra toda esperanza.
Prometo ser sincero en la verdad y en la mentira, y prometo contradecirme.
Prometo no ser tan “versátil” como algunos editores quisieran.
Prometo no ser nunca un escritor sin escritura.
Prometo reescribir, tachar, borrar y maldecir hasta quedar sin aliento.
Prometo todo esto, Señor, en nombre de tantos autores caídos en el campo de batalla de la página en blanco.
Autor: Santiago Gamboa

miércoles, 4 de abril de 2012

el compromiso

 




Hasta que nos comprometemos
hay vacilación,
la posibilidad de retroceder,
inefectividad.
En lo concerniente a todos los actos
de iniciativa (y creación)
hay una verdad elemental
cuya ignorancia mata incontables ideas
y espléndidos planes:
Que en el momento
en que nos comprometemos definitivamente,
la Providencia da el paso también.
Todo tipo de cosas ocurren para ayudarnos
que de otra manera nunca hubieran ocurrido.
Una corriente de eventos surgidos de la decisión
genera a nuestro favor
toda clase de incidentes y encuentros imprevistos
y asistencia material,
que ningún hombre podría haber soñado jamás
que vendría en su ayuda.
Aquello que puedes hacer
o sueñas que puedes hacer,
Comiénzalo.
La audacia tiene genio, poder y magia.
Johann Wolfgang von Goethe

sábado, 18 de febrero de 2012

Para empezar a privar a la muerte de su mayor ventaja sobre nosotros, adoptemos una actitud del todo opuesta a la común: privemos a la muerte de su extrañeza, frecuentémosla, acostumbrémonos a ella; no tengamos nada más presente en nuestros pensamientos que la muerte (...) No sabemos dónde nos espera la muerte: así pues, esperémosla en todas partes. Practicar la muerte es practicar la Libertad. El hombre que ha aprendido a morir ya no puede ser esclavo.
Montaigne, "Ensayos: Filosofar es prepararse a morir"

jueves, 29 de diciembre de 2011

Feliz Año Nuevo

  Dios hubiera dicho:

" Deja ya de estar rezando y dándote golpes en el pecho! Lo que  quiero que hagas es que salgas al mundo a disfrutar de tu vida.
 Quiero que goces, que cantes, que te diviertas y que disfrutes de todo lo que he hecho para ti.

¡Deja ya de ir a esos templos lúgubres, obscuros y fríos que tú  mismo construiste y que dices que son mi casa.

Mi casa está en las montañas, en los bosques, los ríos, los lagos, las playas. Ahí es  en donde vivo y ahí expreso mi amor por ti.

Deja ya de culparme de tu vida miserable; yo nunca te dije que había nada mal en ti o que eras un pecador, o que tu sexualidad  fuera algo malo.

El sexo es un regalo que te he dado y con el que puedes  expresar tu amor, tu éxtasis, tu alegría. Así que no me culpes a mí  por todo lo que te han hecho creer.

Deja ya de estar leyendo supuestas escrituras sagradas que nada  tienen que ver conmigo. Si no puedes leerme en un amanecer, en un  paisaje, en la mirada de tus amigos, en los ojos de tu hijito...  ¡No me encontrarás en ningún libro!

Confía en mí y deja de pedirme. ¿Me vas a decir a mí como hacer mi  trabajo?

Deja de tenerme tanto miedo. Yo no te juzgo, ni te critico, ni me enojo, ni me molesto, ni castigo. Yo soy puro amor.

Deja de pedirme perdón, no hay nada que perdonar.  Si yo te hice... yo te llené de pasiones, de limitaciones, de placeres, de sentimientos, de necesidades, de incoherencias...  de libre albedrío ¿Cómo puedo culparte si respondes a algo que yo puse en ti? ¿Cómo puedo castigarte por ser como eres, si yo soy el que te hice? ¿Crees que podría yo crear un lugar para  quemar a todos mis hijos que se porten mal, por el resto de la eternidad? ¿Qué clase de dios  puede hacer eso?

Olvídate de cualquier tipo de mandamientos, de cualquier tipo de leyes; esas son artimañas para manipularte, para controlarte, que sólo crean culpa en ti. Respeta a tus semejantes y no hagas lo que no quieras para tí. Lo único que te pido es que pongas atención en  tu vida, que tu estado de alerta sea tu guía.

Amado mío, esta vida no es una prueba, ni un escalón, ni un paso en el camino, ni un ensayo, ni un preludio hacia el paraíso. Esta vida es lo único que hay aquí y ahora y lo único que necesitas.

Te he hecho absolutamente libre, no hay premios ni castigos, no hay pecados ni virtudes, nadie lleva un marcador, nadie lleva un registro.

Eres absolutamente libre para crear en tu vida un cielo o un infierno.

No te podría decir si hay algo después de esta vida, pero  te puedo dar un consejo. Vive como si no lo hubiera. Como si esta fuera tu única  oportunidad de disfrutar, de amar, de existir.

Así, si no hay nada, pues habrás disfrutado de la oportunidad que te di.

Y si lo hay, ten por seguro que no te voy a preguntar si te portaste bien o mal, te voy a preguntar ¿Te gustó?... ¿Te divertiste?...  ¿Qué fue lo que más disfrutaste? ¿Qué aprendiste?...

Deja de creer en mí; creer es suponer, adivinar, imaginar. Yo no quiero que creas en mí, quiero que me sientas en ti. Quiero que me sientas en ti cuando besas a tu amada, cuando arropas a tu hijita, cuando acaricias a tu perro, cuando te bañas en el mar.

  Deja de alabarme, ¿Qué clase de Dios ególatra crees que soy?
Me aburre que me alaben, me harta que me agradezcan. ¿Te sientes agradecido? Demuéstralo cuidando de ti, de tu salud, de tus relaciones, del mundo. ¿Te sientes mirado, sobrecogido?...  ¡Expresa tu alegría! Esa es la forma de alabarme.

Deja de complicarte las cosas y de repetir como perico lo que te han enseñado acerca de mí. Lo único seguro es que estás aquí, que estás vivo, que este mundo está lleno de maravillas.   ¿Para qué necesitas  más milagros? ¿Para qué tantas explicaciones?

No me busques afuera, no me encontrarás. Búscame dentro... ahí estoy, latiendo en ti.


(este texto rula por internet como de Spinoza, pero probablemente no lo es)

viernes, 2 de diciembre de 2011

"Realiza toda la luz y todo el amor que están presentes en ti, para el beneficio de toda la humanidad" 
 (escrito en algún templo de no sé dónde) 
  •  
    Sabes lo que sabes, no sabes lo que no sabes, ése el el saber.
    (Confucio)

jueves, 1 de diciembre de 2011

quien ama, ya no necesita perdonar

Estaba el Buda meditando en la espesura junto a sus discípulos, cuando se acercó un detractor espiritual que lo detestaba y aprovechando el momento de mayor concentración del Buda, lo insultó, lo escupió y le arrojó tierra. Buda salió del trance al instante y con una sonrisa plácida envolvió con compasión al agresor; sin embargo, los discípulos reaccionaron violentamente, atraparon al hombre y alzando palos y piedras, esperaron la orden del Buda para darle su merecido. Buda en un instante percibe la totalidad de la situación, y les ordena a los discípulos, que suelten al hombre y se dirige a éste con suavidad y convicción diciéndole:
- "Mire lo que usted generó en nosotros, nos expuso como un espejo muestra el verdadero rostro. Desde ahora le pido por favor que venga todos los días, a probar nuestra verdad o nuestra hipocresía. Regrese siempre que desee, usted es mi invitado de honor.
A la mañana siguiente, el agresor, se presentó ante Buda, se arrojó a sus pies y le dijo en forma muy sentida
-" No pude dormir en toda la noche, la culpa es muy grande, le suplico que me perdone y me acepte junto a Usted"
 Buda con una sonrisa en el rostro, le dijo:
- "Usted es libre de quedarse con nosotros, ya mismo; pero no puedo perdonarlo" 
El hombre muy compungido, le pidió que por favor lo hiciera, ya que él era el maestro de la compasión, a lo que el Buda respondió:
- "Entiéndame, claramente, para que alguien perdone, debe haber un ego herido; solo el ego herido, la falsa creencia de que uno es la personalidad, ese es quien puede perdonar, después de haber odiado, o resentido, se pasa a un nivel de cierto avance, con una trampa incluida, que es la necesidad de sentirse espiritualmente superior, a aquel que en su bajeza mental nos hirió. Solo alguien que sigue viendo la dualidad, y se considera a sí mismo muy sabio, perdona, a aquel ignorante que le causó una herida". 
Y continuó: 
- "No es mi caso, yo lo veo como un alma afín, no me siento superior, no siento que me hayas herido, solo tengo amor en mi corazón por usted, no puedo perdonarlo, solo lo amo. Quien ama, ya no necesita perdonar.
"El hombre no pudo disimular una cierta desilusión, ya que las palabras de Buda eran muy profundas para ser captadas por una mente llena todavía de turbulencia y necesidad, y ante esa mirada carente, el Buda añadió con comprensión infinita:
- "Percibo lo que le pasa, vamos a resolverlo: Para perdonar, ya sabemos que necesitamos a alguien dispuesto a perdonar. Vamos a buscar a los discípulos, en su soberbia están todavía llenos de rencor, y les va a gustar mucho que usted les pida perdón. En su ignorancia se van a sentir magnánimos por perdonarlo, poderosos por darle su perdón, y usted también va a estar contento y tranquilo por recibirlo, va a sentir un reaseguro en su ego culposo, y así más o menos todos quedarán contentos y seguiremos meditando en el bosque, como si nada hubiera pasado"

sábado, 24 de septiembre de 2011

"Las semillas duermen en el secreto de la tierra hasta que a una de ellas se le ocurre la fantasía de despertar".  
Antoine de Saint-Exupéry, "El principito"

jueves, 7 de julio de 2011

"En el momento que hacemos algo que nunca hemos hecho antes, ya estamos en el camino de la sanación. Vivimos con círculos viciosos de hábitos. Tenemos hábitos mentales, hábitos emocionales, hábitos sexuales y hábitos corporales. Cuando rompemos los hábitos, aparece una nueva dimensión de nosotros mismos, porque en el fondo, somos tan infinitos como el universo. Pero la familia, la sociedad, la cultura, nos ponen en un molde. Cuando nos salimos del molde, empieza la curación. Para sanar, hay que hacer algo que no hayamos hecho antes y mientras más difícil mejor."
Alejandro Jodorowsky 





martes, 5 de julio de 2011

Abajo el ecodiseño sexi

No existe un modo exclusivo de trabajo sostenible. Éste dependerá de las condiciones locales, de los recursos disponibles y de las especificaciones de cada proyecto en particular. Afortunadamente, como argumenta Alastair Fuad-Luke, ya ha pasado aquella etapa en la que se identificaba el ecodiseño con productos que se creaban con la mejor de las intenciones siguiendo criterios ambientales poco rigurosos, interponiendo éstos por encima de cuestiones estéticas, económicas o de calidad y, por tanto, resultaban ser productos feos y caros. Estamos en un momento en el que dominan los ecoproductos icónicos, es decir, aquellos que simplemente por poseerlos ayuda a sus propietarios a posicionarse en un estilo de vida más sostenible con respecto al resto de consumidores. Son productos atractivos, deseables, donde prima la función estética por encima de los valores de sostenibilidad. Se ha pasado de A a C. Pero hay que volver a B. Lo sexi mola, pero sin justificación es contraproducente. Sobre todo, teniendo en cuenta que actualmente todo el mundo se sube al carro y que, cada vez más, cuesta separar el grano de la paja. Estamos despitando a nuestros clientes y esto implica que la sostenibilidad en los productos se está empezando a ver como algo, incluso, negativo. Cuesta vender ecodiseño. Antes por desconocimiento. Ahora por desconfianza.
Es por ello que hemos querido hacer un decálogo, totalmente subjetivo, que agrupe los puntos clave que hay que reconocer para poder discernir entre lo que es buen ecodiseño (o mejor, buen diseño) y lo que está mal diseñado. Esperamos vuestras aportaciones:
1. Diseñar hábitos. ¿Es mejor una bolsa de tela que una de plástico? Pues depende. De la situación y de las costumbres. Sustituir bolsas de plástico por bolsas de tela no sirve de nada si no cambiamos los hábitos de las personas. En realidad, da igual llevar al mercado una bolsa de algodón o una de polietileno. La clave está en el verbo, no en el adjetivo. En el acto de llevar consigo y no en el material del que está hecho el contenedor. ¿La recogida selectiva es buena iniciativa? Sí, sólo si se hace bien. El diseñador tiene un papel vital en la adquisición de nuevos hábitos por parte de los consumidores y es éste el que tiene que ampliar y fortalecer.
2. El reciclaje creativo no es la (única) solución. Es una estrategia de ecodiseño recurrente y muy válida a nivel comunicativo y de concienciación, pero no es el único medio para conseguir reducir residuos. De hecho, lo óptimo sería no producir residuos, generar sistemas de producción de ciclo cerrado y, por lo tanto, dejar de diseñar pendientes hechos con chapas, lámparas con tetrabriks o casetas con pallets. De vez en cuando, el uso inapropiado de objetos pensados sistémicamente podría llegar a provocar cierta inestabilidad en ese sistema. Apropiarse de una caja de plástico con las que reparten los yogures Danone para hacerse una cesta para la bici puede resultar una acción creativa, pero detrás queda un circuito cerrado de recogida-devolución con fisuras. A veces, el remedio es peor que la enfermedad.
3. Fomentar la biodiversidad. Generar abundancia biológica es uno de los lemas del pensamiento Cradle to Cradle. Sin embargo, fomentar la biodiversidad no reside en el diseño de gadgets zoomórficos o nidos para pájaros. Resulta sorprendente la cantidad de nidos o comederos realizados por diseñadores profesionales. Afortunadamente, las aves saben hacerse su propio nido y no acostumbran a vivir en chalets de colores estridentes, construidos con placas de matrícula o cartones de leche. La solución pasa por pensar mejor el espacio urbano para que puedan abastecerse por cuenta propia de los recursos necesarios para su supervivencia y proliferación: mejores árboles, más prados, mayor protección, mejor convivencia. Se trata de atajar el problema de raíz y no de poner parches. Porque queremos generar abundancia de aves, no de nidos.
4. El material hace al objeto. El ecodiseño no consiste en sustituir un material por otro reciclado. Un nuevo material –independientemente de si es reciclado/reciclable o no- ofrece nuevas posibilidades conceptuales y formales y, por lo tanto, no basta con un cambio de materia prima, sino que hay que valorar qué necesidades tenemos, qué nos aporta el nuevo material seleccionado y cómo configuro un resultado mejor en todos los aspectos. El material, por ser reciclado, no tiene por qué hacer al producto más sostenible. ¿Por qué cambiar, por ejemplo, una papelera por otra que aun usando un material reciclado –y debido a ello- tiene más tornillos, o necesita más mantenimiento, o pesa más que la papelera de toda la vida?
5. Dejar de triturar. Cada día aparece un nuevo material formado con residuos machacados. Parece una receta de cocina: se cogen virutas de madera, se le añaden restos de envases, se tritura todo bien, se le añade un aglutinante y ¡listos!: un nuevo material que, como mucho, servirá como pieza estructural o como aislamiento acústico. Al proceso de convertir materiales de desecho en productos de menor calidad y funcionalidad reducida se le llama infraciclar y no tiene nada de bueno. Primero, porque esos residuos/materias primas, en un ciclo productivo más eficaz, podrían reciclarse de manera que no perdiera (tanta) calidad. Y, segundo, porque según que se mezcla, al final de su vida útil eso no va a haber quién lo separe. Y no hay tanto ruido para tanta pantalla aislante.
6. Poseer o no poseer. Compartir es la cuestión. Medimos nuestra riqueza por la cantidad de cosas que tenemos, pero no por poseerlos somos más felices ni por consumir según qué productos beneficiamos el planeta. De hecho, no se salva el mundo por tener tres Toyota Prius Hybrid. Podemos vivir mejor con menos cosas, porque las funciones -tanto prácticas como simbólicas- de éstos pueden ser suplantadas por un servicio. No necesitamos una lavadora en casa; lo que queremos es nuestra ropa limpia. Necesitamos reeducarnos como consumidores y avanzar hacia un decrecimiento objetual.
7. La imperfección de lo natural. Pensamos que los materiales naturales son más sostenibles, pero no siempre es así. En función del uso del producto, en algunos casos los materiales biológicos no garantizan la estabilidad y duración que requiere la función del producto en el que están incorporados. Certificar la procedencia es vital, porque si no se tienen garantías del origen de la madera, quizás estemos favoreciendo la tala ilegal de árboles en el Amazonas. Tampoco podemos descuidar los procesados de ese material natural, porque si a la caña de bambú la laminamos, la lijamos, la blanqueamos, la pulimos y le damos color, aparte de despojarla de todas sus cualidades, el impacto ambiental podría llegar a ser mayor al de una tarima realizada con otra materia prima.
8. Trabajar desde lo local. Se hace duro competir por precio con la producción asiática, eso es indudable. Pero si se produce de manera local, se hace para fomentar y desarrollar economías de proximidad y no con el objetivo primordial de luchar por precio, porque se trata de valorar otras cuestiones. Los proveedores locales han de alcanzar la excelencia. De nada sirve que algo esté hecho aquí, pero esté mal hecho. Lo mismo pasa si las condiciones (laborales, económicas o de salud) de los trabajadores locales son peores a las que ofrecen en otros continentes, como sucede en algunos casos donde los promotores se aprovechan de la falta de alternativas de según qué segmentos de población. Producción cercana sí, pero de calidad.
9. La energía solar, mejor con sol. Si lo único que hacemos es incorporar una placa solar en nuestro diseño, sin tener en cuenta el contexto, no hacemos nada. Una farola autosuficiente energéticamente en un lugar donde ya existe una red eléctrica consolidada puede ser redundante. Un elemento urbano con placas solares que no pueden orientarse hacia el sol o que están ubicadas en un lugar sombrío, por muy bien que salgan en las fotos con políticos, no sirven. Como no sirven unos molinos de viento en un lugar sin aire, un aeropuerto sin aviones o una vía férrea de alta velocidad que transporta quince pasajeros al día.
10. Sospecha de lo eco-friendly. Sé crítico con absolutamente todo lo que consumas, pero si lo que vas a comprar se las da de “producto verde”, más. Estamos en un momento de transición en el que nada ni nadie rige a qué se le puede llamar “eco” y a qué no. Y lo “eco” vende. Por lo tanto, son muchos los productos que se comercializan de esta manera. Se hace difícil diferenciar entre lo que realmente ha sido diseñado siguiendo un proceso riguroso de ecodiseño y a lo que simplemente se le ha dado una pátina verde. Existen etiquetas, certificados y otras garantías que, sin duda, ayudan. Pero al final, quien decide es el consumidor, que es responsable de que triunfen los mejores productos.
Pensar en todo el ciclo de vida de los productos, pensar en el contexto, pensar, pensar, pensar. Ésa la simple clave para hacer buen diseño. Pasar de cobrar por lo mucho que haces a cobrar por lo bien que piensas: tener el coraje de decir menos. Ir al grano sin perder la visión panorámica. Dejar de raspar la superficie. Preguntarse el porqué de las cosas y actuar en consecuencia.

tomado de Experimenta

martes, 31 de mayo de 2011

lo más liberador: romper con nuestros propios esquemas


"Tienes toda la razón... desde tu punto
 de vista" (Paul Watzlawick)

Todo nuestro cuerpo experimenta siempre la intensa sensación de que tenemos razón, y así suele ser... desde nuestro punto de vista. Y por eso intentamos imponer a los demás nuestras ideas, a veces con una furia desbordante. Muchos libros llevan por título frases del tipo "cómo convencer a los demás", pero no existe ninguno que se titule "cómo ser convencido". Lo encontraríamos ridículo... ¿Para qué nos vamos a dejar convencer si son los otros los que están equivocados?
En realidad, lo absurdo es defender a capa y espada nuestras convicciones. Tenemos que ser muy conscientes de cinco características que poseen nuestras certezas y veremos lo patético que a veces suele ser nuestro férreo convencimiento. Nuestros esquemas mentales son:

1. Relativos. Lo que pensamos depende, por ejemplo, de nuestro lugar de nacimiento. Las religiones son un claro ejemplo. Así, al defender nuestra fe, a veces incluso con bombas, en el fondo es como si estuviéramos defendiendo que nuestro lugar de nacimiento es el correcto. ¡Cuánta sangre se ha derramado dentro de este saco ilógico!
2. Rígidos. Pensamos en blanco y negro. En los cuentos infantiles encontramos los malos y los buenos. Y crecemos y en el fondo seguimos pensado así. Una señora de unos 80 años me comentaba respecto a la guerra entre palestinos e israelíes: "Yo ya me he perdido, ¿quiénes son los buenos?". Claro que tenemos la capacidad de matizar, pero a nuestro cerebro le encantan las cosas claras y ordenadas. Los matices nos impiden encasillar, y con todo desordenado nuestras neuronas no se encuentran tan cómodas. La duda es lo que menos soportan, porque es el principal obstáculo para poner orden. Así que siempre elegimos las certezas. ¿Salir de dudas? Lo sabio es ¡salir de certezas!
3. Limitados. La especie humana suele ser bastante prepotente porque no somos capaces de ver la limitación de nuestro propio cerebro. Nuestras neuronas no pueden entender algo que no hayan visto antes. ¿Acaso alguien puede lograr imaginarse que antes del Big Bang no existía ni el espacio ni el tiempo? ¿Alguien puede entender, como afirma la física cuántica, que las partículas pequeñas no están ni aquí ni allí, sino que solo se concretan en un espacio cuando las miramos? Como muy irónica y acertadamente declaraba el premio Nobel Niels Bohr, "si alguien no se queda confundido con la física cuántica es porque no la entiende".
4. Invisibles. Un cuadrado blanco no se puede ver encima de un fondo blanco. Muchos de nuestros valores y creencias, como son compartidos con el resto de individuos de la sociedad, tampoco son visibles. Solemos tener como un huequecito dentro; siempre notamos que nos falta algo, y eso que nos falta creemos que está en el futuro y por eso corremos tanto para llegar a él. Esta creencia es compartida por la mayoría. Imaginemos una sociedad donde se viviera más que el presente y no estuviéramos tan encarados al futuro, donde la gente anduviera tranquilamente por las calles. Si entre esta calma apareciera uno de nosotros con el motorcillo que llevamos dentro, esa persona destacaría. Probablemente al ser su comportamiento diferente al resto se plantearía si está actuando bien. No revisamos nuestras creencias por la sencilla razón de que a veces son invisibles.

5. Blindadas. El caso de los Reyes Magos es una creencia hermosamente blindada. Cuando los adultos metemos la pata mil veces ante los niños, cuando se nos escapa, por ejemplo, que hemos ido a comprar los regalos, ¡no suele pasar nada! Les encaja tan poco lo que decimos con sus creencias que ni lo procesan. Cuando una persona confía en su pareja y esta le es infiel, suele ser la última en enterarse; como todas las posibles pistas no encajan en sus creencias, caen en saco roto. Cuando esas creencias se rompen, es cuando decimos que se nos ha caído la venda de los ojos.
Los tozudos siempre suelen ser los demás. Los vemos siempre más rígidos e inflexibles que nosotros. Claro que no es así. Para comprobar nuestras propias rigideces basta con pensar de cuántas formas podríamos acabar esta frase: "A mí no me podrían convencer de...". Por ejemplo: de que Dios existe, de que mi partido político no es el mejor, de que mi objetivo no es el que me conviene... Juguemos con esta frase un rato y nos sorprenderemos de con cuántas inquebrantables certezas vivimos.
...
Lo más liberador que existe en esta vida es romper con los propios esquemas. De repente, el mundo se vuelve más ancho. Es la experiencia más lúcida posible.
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